septiembre 02, 2011


tengo mi historia abierta 
. 
durazno de mitades encontradas
liadas con una insubstancial rabia         sedimentada


los bordes derraman caricias

destilan   
insaciable pertenencia


tengo el reflejo de tus ojos
dividido en dos brotes:

miedo de olvidar
y no verte más

tengo ambiciones encontradas jaloneándome la voluntad:
 
      parálisis prendida
      inmovilidad que revienta

                       y me mueres
                               porque no te tengo     


(este corazón no entiende de enmiendas) 


.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo sabía, que tenías el corazón de durazno, con sus mitades encontradas.

El mío es un erizo, sin mar y picudo.

Corazones! Una mala broma que late!

Pero el tuyo es de cuidado porque no entiende de enmiedas. Entiendo.

Ese tambor cruel que no tiene compasión de la danza de la sangre, ese tambor me va a matar.

El durazno y los ojos se juntan. Bordes y brotes se funden, identifican, para separarse de nuevo.

El estoque del toro que brama, es el mismo cuchillo que divide al durazno y los ojos.

marmota dijo...

@@@


semilla en medio de las dos mitades, ... fruto en el árbol con dos realidades,

en su frágil piel de durazno,
el breve aliento del cuerpo es dulce...

@@@

ale bridge