tengo mi historia abierta
.
liadas con una insubstancial rabia sedimentada
los bordes derraman caricias
destilan
insaciable pertenencia
tengo el reflejo de tus ojos
dividido en dos brotes:
miedo de olvidar
y no verte más
tengo ambiciones encontradas jaloneándome la voluntad:
parálisis prendida inmovilidad que revienta
y me mueres
porque no te tengo
(este corazón no entiende de enmiendas)
.
.

2 comentarios:
Lo sabía, que tenías el corazón de durazno, con sus mitades encontradas.
El mío es un erizo, sin mar y picudo.
Corazones! Una mala broma que late!
Pero el tuyo es de cuidado porque no entiende de enmiedas. Entiendo.
Ese tambor cruel que no tiene compasión de la danza de la sangre, ese tambor me va a matar.
El durazno y los ojos se juntan. Bordes y brotes se funden, identifican, para separarse de nuevo.
El estoque del toro que brama, es el mismo cuchillo que divide al durazno y los ojos.
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semilla en medio de las dos mitades, ... fruto en el árbol con dos realidades,
en su frágil piel de durazno,
el breve aliento del cuerpo es dulce...
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