este poema rehén de la tormenta
es cataratas ceñidas
encordado
es cataratas ceñidas
encordado
mudo en retumbos
anegado en euritmia nocturnal
anegado en euritmia nocturnal
corren deslices de entre los ojos
por ventanas
y reflejos
y más
versos a la mitad
2 comentarios:
Esa cortina que ustedes los poetas ponen para que no veamos todo.
Esa cortina de verbos y gerundios, adjetivos y pronombres y engaños del oficio de ustedes, los maromeros de la palabra.
Deben ser tímidos sus mercedes porque se esconden detrás del lenguaje, en trincheras de guerra linguística. Un día los voy a tomar prisioneros e interrogarlos hasta sacarles la verdad, pero la verdad en carne viva, sin sus chingados engaños de palabras (Neruda, cuídate! León Felipe, mejor que regresas a la tumba... García Lorca, ponte zorra!!!!!)
Y ahora me viene usted con su máscara de carnaval y anexos.
La poesía es un bálsamo falso que alivia el dolor del alma. Te lo embarras mientras leés, te calma mientras asimilas, y regresa cuando olvidas... y entonces tienes que leer como pendejo, de por vida, la chingada poesía!
Como el Quijote, los poetas cabalgan en falsos caballos de Troya, Rocinantes huesudos que no sostienen a nadie en sus monturas.
Un paliza. ¡Eso! Una paliza histórica es la que les voy a dar a todos los poetas, que me han engañado en los momentos más terribles de mi vida, y me han dado esperanza y fé, como traguitos de agua de un oasis que solo hace olvidar y producir adicción y dependencia.
En resumen, eso es la poesía, una droga, heroína pura que entra a la vena del alma y tranquiliza,
después tienes que regresar a ella
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estamos secuestrados por la brutalidad... y el lenguaje nos protege de ser dovorados del todo por los escenarios de la vida de allá afuera...
necesitamos recuperar el lenguaje de la intimidad, con un lenguaje propio, hablar de imaginación, de compasión, de fraternidad... y transformar la vida, con un ojo al gato de la ternura, y tro al garabato de la verdad...
ternura y gracia en la tierra dura y seca
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