enero 05, 2011

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hay una sed
de primera señal
de desierto apenas calado
de desesperación...

sin menoscabo
del corazón curtido

me falta algo
en esta sed
adormecida,
hambrienta y anhelante
en este diálogo sin voz.

enero 5, 2011

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi desierto Coahuilense, me educaron a dar agua al sediento. Cuanta gente venía a la puerta pidiendo un vaso de agua, se le daba.

La sed... esa necesidad de infinito.

marmota dijo...

@@@

a veces, la sed no se mitiga,
y bebo de fuentes ajenas,
y muero de sed, todavía,
porque me falta el manantial propio

@@@

ale bridge