
lo conocí en la universidad.
a él no le movía la pasión,
sino la contención elegante del cortejo.
con retoques destemplados
lo difícil fue afinar nuestros reflejos:
juergas de luna nueva en el espejo enamorado del otro.
lo encontré al subir las escaleras
treinta años después
en la biblioteca.
el aliento, guijarro en lecho seco;
los ojos, calma vaga como acuarela fresca;
y ese corazón que me despertaba hoy parece que se le duerme.
se me escabulló su alma de adagios interminables.
como yo, tuvo dos hijos;
como antes, como siempre,
es feliz.
con moderación.
mayo 13, 2010
foto: Patricia Steen.
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2 comentarios:
cuando el destino nos alcanza
nos aplica el ejercicio del espejo,
el de Tezcatlipoca,
donde todo se ve y se domina el tiempo y espacio.
¿Que qué sería o hubiera sido?
¿Que cómo se hubiera realizado?
¿Que qué tal si de éste modo o aquel?
La lista de contingentes es infinita...
"Dust in the wind...
all we are is dust in the wind"
@@@
una cosa me queda clara:
se encuentra la verdad,
sibn buscarla,
al desandar.
el comienzo es también el fin...
o no, cuando todo era nada,
en el comienzo,
nacía también el final?
@@@
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