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la hojarasca de octubre
se esparce lánguida y crujiente.
y se deja caer con el claro de luna,
la hojarasca de octubre
se esparce lánguida y crujiente.
y se deja caer con el claro de luna,
como confeti.
y se deja llevar
rizada
como puntillas de galas pasadas
bajo las bancas del parque, arrinconada,
y se deja llevar
rizada
como puntillas de galas pasadas
bajo las bancas del parque, arrinconada,
desparramada por las calles,
oculta en aleros y tejados,
ceñida en sí misma
abrazando ensueños, acaso,
de una luna blanca en abril.
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4 comentarios:
las hojas de hierba, ausentes de clorofila... sin sangre en las venas.
Me cuadra su poesia... digna de Samhain y su muerte del bosque.
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las hojas secas del otoño siempre me han intrigado:
tienen un canto ronco, como de silencio en penumbras....
son criaturas de las noches blancas, noches yang interiores en cada uno de nosotros, aunque no las reconozcamos
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El otoño, en esta tierra ha sido apresurado. Los maples parecen confusos -las ardilla y zorrillo también, y ni qué decir de los ganzos que emigran o no, y andan despistados-,algunos cambian sus hojas y otros siguen verdes y tercos... los hay que ya están pelones como cerros de Torreón.
En un mes las hojas desaparecerán... eso de seguro.
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por alguna extraña razón, el otoño es gran amigo .... cómplice... semillero tardío
el mundo se va aletargando, la vida parece terminar... pero surge un ave magnífica de los vestigios casi fríos que ocupan mi entorno
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