diciembre 30, 2008



si pudiera elegir el paisaje en que he de recibir a la muerte, elegiría este

de mis memorias. lleno de otoños. sobre la calle arbolada

más roja que mis veranos.


elegiría este cielo, que roba miradas.

elegiría esta tarde, anidada de pasos dorados,

inesperada.


y elegiría el balcón, con la enredadera

cuajada de ensueños,

rodeada de lares:

hermano cielo,

hermana tarde,

hermanos cultos privados.


.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

para morir, la tarde.
de acuerdo.
cuando al mentao sol no le queda de otra sino escupir sangre, y echar los pulmones en una tubercolosis maravillosa que nos traslada a la noche.

oh yeah.... que venga el ocaso, con balcon y enredadera y desenredadera y mas enredos enredados en la enredaduria...

los tuberculos, perforando nuestros pulmones espirituales... quedarnos sin respiraderas ni chingaderas ni nada...

solos y la muerte, flaca y callada.

morir...

dulce misterio

marmota dijo...

@@@

rara y entrañable esta necesidad de permanecer cerca de la muerte

será que ella ofrece una oportunidad única de retomar la vida, para, completamente, entregarla
entregándose una

@@@

ale bridge